Esta novela es un alto en el camino para reflexionar sobre la naturaleza, sobre la belleza de ésta, su poder a veces turbulento y la relación de los humanos y animales con la misma.
Trata sobre una familia que vive en un entorno rural de los Pirineos catalanes.
Es una obra con muchas voces, donde la originalidad está en convertir en personajes no solo a los protagonistas humanos, sino también a los animales y a los fenómenos de la naturaleza que nos hablan en primera persona.
Para ello convierte a la montaña en escenario donde se desarrolla la historia y a la vez en la figura central.
Nos encontramos por tanto ante un realismo mágico, en el que conviven las personas, las setas, la lluvia, el corzo, los espíritus… dándoles una voz personal, al convertirles en narradores a través de designarles un capítulo concreto y personal en el texto.
Hallando en su lectura partes bellísimas con mucha fuerza. Comienza el relato al referirse a las nubes: “llegamos con las tripas llenas.
Doloridas. El vientre negro, cargado de agua oscura y fría, y de rayos y truenos …”
La autora Irene Solá, recibió por esta novela el premio de la editorial Anagrama, habiendo sido traducida a más de veinte lenguas.
También ha sido galardonada con el premio de literatura de la Unión Europea.




